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¡Los turistas pueden respirar aliviados y hacer una bofetada simbólica a los horrores de la burocracia! La Unión Europea decidió pausar su nuevo Sistema de Entrada/Salida (EES), que convierte pasaportes en un fiestero de biométricos. ¡Vaya ganga de pausa!

“Cuando hay situaciones de presión de otro mundo en ciertos puntos de acceso, ¡se puede suspender temporalmente la recolección de biométricos!” anunció Markus Lammert, portavoz de la Comisión Europea, con el entusiasmo de un tío en una fiesta.

En lugar de los sellitos tradicionales en los pasaportes en inmigración, los viajeros ahora serán enviados a una cabina o quiosco en la puerta de entrada, donde grabarán su rostro y huellas dactilares, aunque los niños menores de 12 años podrán saltarse esa parte.

La comisión dice que el EES reducirá el tiempo en control de pasaportes de 90 segundos a ¡sólo 20 segundos por persona! Es como un rayo en la fila, ¡una auténtica carrera contra el reloj!

Este sistema pretende que sea pan comido identificar a los turistas que entraron legalmente pero se quedaron demasiado tiempo o intentaron hacer negocios en la UE sin permiso.

La EES afecta a todos los países fuera del área Schengen, pero sus principales objetivos serán los turistas británicos.

¡Ah, los británicos y su ansia de pasear por el Mediterráneo en las vacaciones escolares! La prensa ya los pintaba en caricaturas con largas colas y aviones sin pasajeros, como en una película apocalíptica.

Para evitar titulares de terror, la Comisión decidió dejar que los gobiernos nacionales no recolectaran datos biométricos en ciertos casos. Además, Frontex, la agencia fronteriza, estará en modo héroe para apoyar en los puntos de control más saturados.

Repetidos retrasos

Como las reformas fronterizas del Reino Unido y sus inspectores de aduanas, el EES también ha sufrido interminables retrasos. Originalmente debía lanzarse en 2020, el año en que el UK dejó la UE, pero solo empezó a funcionar en octubre pasado.

La historia de los problemas tecnológicos tampoco ayuda. La firma francesa Atos, junto con IBM y Leonardo, ganó un contrato de 142 millones de euros para la creación del sistema, pero los problemas y sobrecostes han sido una constante en la saga.

La Comisión dice que estos retrasos se deben más a falta de personal y problemas de infraestructura que al propio sistema. Pero en el sector del aeropuerto, no la ven así de simple.

En un llamamiento abierto, aeropuertos, aerolíneas y el mundo de la aviación pidieron suspender el EES durante la temporada alta, advirtiendo que las filas de cinco horas arruinarían férias y vuelos.

Michael O’Leary, el jefe de Ryanair, no se quedó callado: “Es parte castigo por el Brexit, parte estupidez burocrática, ¡y eso que Europa es buena en eso!”.

El EES probablemente será más rápido y menos molesto que hacer fila con un ego del tamaño de un elefante. Pero hay riesgos de que los obstáculos técnicos nos hagan tropezar en medio del verano caluroso.